Te miré, me guiñaste el ojo y me hiciste seña de que salga afuera. Salí me seguiste atrás, me agarraste de la cintura, me dijiste que me amabas y me diste un beso. Sentí una leve gota fría en mi cara, empezó a llover, caminamos bajo la lluvia, cantamos, reímos; como si estuviesemos enamorados. Paró la lluvia, me preguntaste si quería entrar, pasamos. Me dijiste que te espere en el sillón que ibas en busca de tragos, espere... te espere como nunca espere a nadie en la vida.
El reloj marcaba las 6 de la mañana, te esperé hasta 6:30 ni una sombra vi, solo personas que salían para ir a sus casas. Volví a sentir una gota que caía sobre mi mejilla, tan triste me sentí, tan usada como un trapo viejo. Emprendí mi camino, estaba amaneciendo, te vi entrar a un auto, me viste y en el vidrio empañado escribiste: PERDONAME, NO QUERÍA ENAMORARTE TE AMO. Bajaste la ventanilla, te grité miles y miles de cosas. Pararon el auto, te bajaste y viniste corriendo hacía mí, me abrazaste como si te estuvieras muriendo por dentro, me diste el beso más profundo que nunca me dieron en la vida, me volviste a perdonar y yo como una tonta te preguntaba ¿Porqué? ¿Porqué?
Y vos me dijiste, porque antes de amar a una persona como vos, prefiero ir al cielo una y mil veces y bajarte las estrellas que son como tus ojos en los que me reflejo. No te quiero enamorar, no te quiero ilucionar, gracias por todo, por ser el gran amor de mi vida, por tener que llegar a esto para confesarte que años vengo muriendome de amor por vos, y espere tanto por este momento, que yo mismo no me lo voy a creer, pero ya no puedo, no quiero que me lastimes ya sufrí cuando antes me decías que no. Perdoname. Me volviste a besar, subiste al auto.
Jamás te volví a ver. Y fue ahí que camine por esa calle una y millones de veces para recordarte, amarte como vos alguna vez me amaste a mí.
TAL CUAL!
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